Chevrolet Cobalt

Versiones Cobalt

Resumen Cobalt:

El Cobalt es un sedán compacto para el segmento B que lleva ya seis años en el mercado argentino sin hacer mucho ruido. Está oficialmente descatalogado, aunque quedan unidades en stock. Lanzado en 2013, el modelo recibió un único y acertado restyling en 2016 y un relanzamiento con mejoras mecánicas en 2017. Un año después, en 2018, volvió a renovarse con cambios en el equipamiento – sobre todo en seguridad – y para 2020 se relanza solo en la versión base (LT), sugiriendo un pronto retiro en favor del Onix. En un segmento demandado, ecléctico y superpoblado – incluso por otros modelos de Chevrolet – el Cobalt tiene mucha competencia: Chevrolet Onix y Prisma, el Ford Ka, el Fiat Grand Siena, el Peugeot 301, Toyota Etios, Renault Logan… en fin, la lista es casi interminable. Concebido como un Sedán familiar, confortable y sin grandes pretensiones, el Cobalt supo ofrecer tres versiones: LT (base), LTZ (full) y LTZ con cambio automático. Estas últimas ya no están disponibles 0km en el país.

La estética no es el punto fuerte del Cobalt. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, se trata de un diseño discreto y escasamente innovador que replica la forma del sedán prototípico y por momentos hasta recuerda ¡al Fiat Siena! Hay que conceder que el restyling de 2016 – que sigue vigente – corrigió algunas cuestiones estéticas, como por ejemplo los faros delanteros desproporcionadamente grandes del diseño original. Hoy se puede decir que no desentona, pero difícilmente destaca en este aspecto con respecto a su competidores. No es el auto para quienes buscan la belleza. Tampoco quiere serlo.

El Cobalt cuenta con una motorización bien estándar ya conocida para los usuarios de Chevrolet: 1.8 8v. de 105 CV naftero. Es un motor superado, pero fiable, silencioso y progresivo en sus marchas, bien adaptado a la conducción urbana. La caja es manual de cinco marchas y la tracción es delantera en todas las versiones.

El motor del Cobalt acelera de 0 a 100 km/h en unos 11,7 segundos y tiene la velocidad máxima limitada a 171 km/h. Como no tiene un chasis deportivo, se buscó priorizar la estabilidad a costa de la performance. Al tener una relación de quinta larga, se puede circular a 130 km/h a solo 3500 vueltas. Esto permite consumir solo 9 litros cada 100 km en ruta, lo cual es aceptable sin descollar. En ciudad baja sensiblemente la prestación, con un consumo de 11 litros cada 100 km.

Como ya es tendencia en muchos modelos, el motor entrega su mejor performance en regímenes bajos. A altas revoluciones puede ser un poco más perezoso, pero esto no repercute de manera decisiva en las reacciones a la hora de, por ejemplo, hacer un sobrepaso en ruta. Todo lo demás es suave: suave la asistencia de dirección, suave la sensación de los pedales y muy suave el selector de cambios, que para muchos es uno de los mejores del segmento. Esto redunda en una sensación de manejo agradable tanto en ruta como en ciudad. ¿Y si lo exigimos un poco? Cumple: es bueno el desenvolvimiento en curvas, es algo sensible a vientos cruzados y frena a fondo de 100-0 km/h en 40 metros, lo cual es una performance estándar del mercado y adecuada para la conducción segura.

El Cobalt es, ante todo, un auto espacioso y confortable en todas sus plazas, lo que constituyó siempre su principal argumento de ventas. Cuenta con el baúl más grande del segmento – más incluso que segmentos superiores – superando largamente los 500 litros de capacidad. La posición de manejo puede resultar un poco alta, más allá de que tanto el asiento como la columna de dirección son regulables en altura. El interior cuenta además con buena insonorización, materiales cálidos y buen diseño del panel frontal, sin ser un lujo ni mucho menos.

El Cobalt LT – el único disponible 0km – viene con los “chiches” más básicos: apertura interna del baúl y del tanque de combustible, cierre centralizado a distancia, levantavidrios eléctricos y espejos retrovisores regulables electrónicamente. Con la versión LTZ, se extinguieron funciones como el encendido automático de luces, control de crucero, sensor de lluvia, sensores de estacionamiento trasero y cámara de retrovisión, comando de audio en el volante y ordenador de a bordo. Si te gustan los accesorios y podés subir unos peldaños en términos de costos, preferirás echarle una mirada al Cruze.

El tablero cuenta con la famosa y controvertida solución mixta de Chevrolet: cuentavueltas analógico y velocímetro digital. Algo escueto de información, no muestra por ejemplo la temperatura del motor, pero no presenta problemas de legibilidad. En cuanto al sistema multimedia, hay una buena noticia: incorpora el sistema MyLink de Chevrolet, con amplias opciones de entrenamiento y conectividad aglutinadas en una pantalla táctil de 7’’.

La tecnología de seguridad del LT es la estándar: frenos ABS, airbags frontales, ganchos isofix, y no mucho más (salvo lo muy obvio, como apoyacabezas y cinturones de seguridad). No cuenta con ningún tipo de asistencia a la conducción, ni control de estabilidad o tracción, ni faros antiniebla. En este sentido, poco para celebrar.

El Cobalt tiene casi un único argumento: su confort interior y su inmenso baúl. Ni la mecánica es excepcional, ni su equipamiento, y menos el diseño. Es una apuesta sencilla y económica que te puede atraer si es eso – y nada más – lo que estás buscando. Ahora bien, en un mercado relativamente exigente donde los compradores priorizan también la estética, el equipamiento, la performance y la seguridad, el Cobalt se quedó un poco a medio camino de todo y terminó encontrando sus principales adeptos en el transporte público (taxis y remises). La retirada del catálogo para 2020 implican un reconocimiento de Chevrolet a esta realidad, y una prueba irrefutable de que estamos ante los últimos Cobalt 0 km.