Citroen C4 Cactus

Versiones C4 Cactus

C4 Cactus

VTI 115 Live

Resumen

Versión base con caja manual. Tiene aire acondicionado, radio, cierre centralizado, levantavidrios y espejos eléctricos y control de estabilidad.

C4 Cactus

VTI 115 Feel

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Suma sistema multimedia de 7', llantas de aleación, volante multifunción y airbags laterales delanteros.

C4 Cactus

VTI 115 Feel Pack

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Suma climatizador automático, sensor crepuscular y de lluvia, limitador de velocidad y un total de 6 airbags.

C4 Cactus

VTI 115 Feel Pack AT

Resumen

Versión intermedia con caja automática de 6 velocidades. Cuenta con las mismas funciones que la versión manual.

C4 Cactus

THP 165 Shine AT

Resumen

Versión full con motor turbo y caja automática. Suma el software de seguridad activa Pack Drive Assist y sistema de arranque sin llave.

Resumen C4 Cactus:

El Citroën C4 Cactus es un SUV perteneciente al segmento B. Lanzado en Argentina en 2017 procedente de España, en 2018 presentó su primer restyling exclusivo para el Mercosur y mudó su planta de fabricación a Brasil. Su rival más directo es el Peugeot 2008 – primo hermano por plataforma y mecánica – y también compite contra otros SUV chicos como el Ford Eco Sport, el Chevrolet Tracker, el Renault Duster, el Honda HR-V, el Jeep Renegade, etc. Las versiones son básicamente tres: la Live, la Feel (con la subvariante Feel Pack) y la Shine, a las que se le suma la edición especial limitada Origins para celebrar los 100 años de Citroën. Difieren en equipamiento, como suele ocurrir, pero también en transmisión y motorización. Algunas fueron discontinuadas, pero todavía hay stock.

Visualmente, el Cactus brinda una impresión sobria y memorable a la vez. El perfil es el esperable para este tipo de SUV chicos, pero llama la atención el equilibrio casi perfecto entre la severidad de sus líneas rígidas, rectas y paralelas con otros sectores más suaves, más curvados y seductores, especialmente en la trompa. Adelante, destacan dos pares de ópticas independientes muy diferentes a la vista: bien rasgadas las superiores, más redondas y grandes las inferiores. Este rediseño Mercosur de 2018 pierde algo de personalidad frente al más original auto español, que se destacaba por su parrilla mínima en un mercado que favorece parrillas cada vez más imponentes.

El Cactus tiene dos motorizaciones posibles: un 1.6 litros VTi de 115 CV para las versiones inferiores y un espectacular 1.6 Turbo THP de 165 CV solo disponible en la versión Shine tope de gama, con excelente empuje en baja – 240 Nm de torque máximo – y gran eficiencia en el consumo. Las caja puede ser manual de 5 velocidades o automática en modo secuencial de 6 marchas. Esta última puede combinarse con el motor más mundano en la versión Feel Pack opción automática y con el motor más potente en la versión Shine, que por desgracia no tiene opción de en caja manual. La tracción es simple delantera. No tiene opciones 4x4.

La gran potencia del motor Turbo, la eficiencia de la caja y el relativo bajo peso del auto logran prestaciones cuasi-deportivas para la versión Shine. Acelera de 0 a 100 km/h en apenas 8,3 segundos y llega a los 207 km/h autolimitados. Con el motor más convencional, las prestaciones bajan notablemente: 11,2 segundos para la aceleración a 100 km/h. La frenada en de 100 a 0 km/h se completa en 40,3 metros. Los consumos del turbo son adecuados en ruta, con 6,2 litros cada 100 km a 100 km/h y 8,3 litros a 130 km/h. En ciudad es un poco más glotón, orillando los 10 litros cada 100 km en promedio. Los indicadores de consumo también se reducen sensiblemente en el caso del motor VTi que equipa a las gamas bajas.

La combinación de despeje elevado del chasis y suspensiones bien blanditas le dan al Cactus un excelente confort de marcha en la ciudad, donde es prácticamente inmune a los traqueteos de empedrado, los baches y los desniveles. Estas mismas características, en contrapartida, lo hacen algo inestable en la conducción exigente en ruta, donde es de gran utilidad el control de tracción y estabilidad que viene de serie. Si hablamos de conducción deportiva, el motor le da para cualquier cosa; el chasis no tanto. Si bien no es un vehículo offroad purasangre ni tiene tracción 4x4, se desempeña muy bien en caminos de tierra seca: las suspensiones se bancan cualquier cosa, la dirección es aguerrida y, además, cuenta con una función de grip-control que va regulando el control de tracción según el terreno, permitiendo también desconectarlo por completo.

El interior del Cactus – en comparación con la versión Europea – se ha vuelto algo más espartano. Las butacas son más planas y angostas, no hay terminaciones textiles o semiduras y el diseño del panel es relativamente convencional, con tonos más oscuros. La posición de manejo es flexible, gracias a la doble regulación del volante y la regulación en altura de la butaca. En versiones con caja automática, en modo secuencial, se extrañan las levas al volante. El espacio en las plazas traseras es generoso, tanto para las piernas como para la cabeza, a excepción de las puertas, que son un poco bajas y obligan a agachar el cuello al entrar o al salir. Las tres plazas cuentan con apoyacabezas y cinturones inerciales, aunque la quinta plaza se ve obstaculizada por un falso túnel de transmisión un poco molesto. Los asientos traseros son rebatibles para ampliar el espacio del baúl.

La versión Shine es la más completa pero casi no tiene funciones exclusivas en términos de confort. El acceso sin llave, el arranque a botón y la función grip control son casi las únicas. Otras funciones las comparte con la versión Feel Pack, como por ejemplo el limitador y regulador de velocidad programable, el encendido automático de luces y limpiaparabrisas y la cámara de visión trasera, entre otras. Toda la serie, incluida la versión Live, trae computadora de a bordo y regulación eléctrica de los espejos retrovisores. Las versiones con caja manual incluyen un alerta en el tablero que recomienda cuándo pasar de marcha.

El tablero es 100% digital, casi todo en monocromo. El indicador de velocidad es grande y generoso, pero el resto de las variables – sobre todo el cuentavueltas – están presentadas de manera marginal, con poco espacio y poco nivel de claridad. Exige acostumbrarse y, honestamente, podría haber estado mejor resuelto. El sistema multimedia cuenta con pantalla táctil de 7’’ a partir de la versión Feel, además de compatibilidad con Apple Car Play y Android Auto. La función radio y la conectividad Bluetooth y USB están disponibles para toda la serie.

Las prestaciones de seguridad del Cactus son relativamente avanzadas, en línea con un mercado que de a poco empieza a priorizar estas funciones. Toda la serie incluye control de tracción y estabilidad, frenos ABS con distribución de frenado y asistencia al frenado de emergencia, ganchos Isofix y ayuda de arranque en pendiente. Los airbags son 6 (delanteros, laterales y de cortina) a partir de la versión Feel Pack, mientras que las versiones Live y Feel tienen 2 y 4 respectivamente, solo delanteros. La versión Shine incluye funciones de seguridad activa, tales como alerta de colisión frontal (con freno de emergencia automático), alerta de cambio de carril y alerta de falta de atención.

En un segmento demandado y saturado, la Cactus representa una apuesta fuerte de Citroën para diversificar su oferta y crecer en el país. Como otros SUV o crossovers, es un vehículo familiar con alma urbana que puede desplazarse bien en caminos de tierra, pero que no sirve para expediciones muy extremas, ni tiene tracción 4x4. Sus prestaciones de confort interior, accesorios y seguridad son muy buenas pero relativamente estándares para lo que ofrecen muchos otros vehículos parecidos. Su principal argumento de ventas, además de un diseño atractivo que en todo caso dependerá de tus gustos personales, es su impecable conjunto mecánico. En este sentido se destacan el motor Turbo de altísimo rendimiento en combinación con la caja automática y unas suspensiones brillantes que se adaptan tan bien a la ciudad como a los caminos de campo. Para aprovechar estas características, habrá que ir por la versión Shine, sensiblemente más cara. Con menos pretensiones, la versión Feel (o Feel Pack en caso de querer optar por caja automática), debería ser suficiente para el uso general.