Citroen Jumper

Versiones Jumper

Jumper

Chasis L3 HDI 130 4T

Resumen

Versión chasis "grande", de uso adaptable. Tiene radio con pantalla, aire acondicionado, levantavidrios y espejos eléctricos y control de estabilidad.

Jumper

L2H1 HDI 130

Resumen

Versión furgón de techo de carga bajo. Tiene radio con pantalla, aire acondicionado, levantavidrios y espejos eléctricos y control de estabilidad.

Jumper

L2H2 HDI 130

Resumen

Versión furgón de techo de carga alto. Tiene radio con pantalla, aire acondicionado, levantavidrios y espejos eléctricos y control de estabilidad.

Jumper

L3H2 HDI 130

Resumen

Versión furgón con techo de carga alto y más longitud. Tiene radio, aire acondicionado, levantavidrios y espejos eléctricos y control de estabilidad.

Resumen Jumper:

La Citroën Jumper es un furgón utilitario de carga. Viene importada desde Italia y completa la oferta utilitaria de Citroën junto con la Berlingo y la Jumpy. Desarrollado por PSA en conjunto con Fiat, la historia del modelo se remonta hasta 1981 y se comercializa también, con pequeñas variantes, como Peugeot Boxer y Fiat Ducato. Compite con las Renault Master y Mercedes Benz Sprinter. La generación vigente de Jumper es la 3ra, originalmente lanzada en 2006 pero disponible en Argentina desde 2017. A diferencia de la Ducato mexicana, que mantiene la estética original, Citroën sí trae el más reciente restyling, realizado en 2014. Es un vehículo monocabina con capacidad para tres ocupantes. Está disponible en 4 versiones que varían en las características del furgón. Estas son: furgón medio (L2H1), furgón medio con altura (L2H2), furgón grande (L3H2). Además, hay dos versiones “chasis” de 3,5 y 4 toneladas. Las tres primeras difieren en las dimensiones. La versión “chasis” viene con el furgón trasero totalmente desmontado, para que el usuario lo adapte como más le convenga. Sobre esta base, la Jumper puede convertirse en un motorhome, o un food truck.

La estética no es el fuerte, ni siquiera el foco de la Jumper. Es una camioneta de carga que cumple con un diseño genérico estrictamente funcional. La mayor identidad se advierte en la trompa, que llama la atención por la prominencia de los paragolpes y sus ópticas elevadas, muy por encima de la línea de la parrilla. Un rasgo distintivo de las versiones más grandes es la altura del techo, que se eleva bastante por encima de la línea del parabrisas para ofrecer mayor capacidad de carga.

Todas las versiones cuentan con un motor turbodiésel Puma de 2.2 litros y 16 válvulas. Desarrolla hasta 130 CV de potencia y 320 Nm de torque. Es un motor silencioso y con bajos costos de mantenimiento. La transmisión es manual de 6 marchas y la tracción es delantera.

Por sus dimensiones, la Jumper no se caracteriza ni se mide por aceleraciones, que pueden extenderse hasta 22 segundos para los 0-100 km. La potencia del motor alcanza para ofrecer buena agilidad urbana aún en situación de carga. La velocidad máxima es de 147 km/h. Los consumos son realmente económicos: 11,4 litros cada 100 km en ciudad y 9,9 litros en ruta. Al contar con un tanque de combustible de 125 litros, logra impresionantes autonomías de hasta 1500 km.

La Jumper puede conducirse sin problema tanto en ciudad como en ruta. Su mecánica es rudimentaria, pero robusta y confiable. En ciudad ofrece un buen confort de marcha, buena absorción por parte de las suspensiones, dirección asistida hidráulica y un motor de suficiente agilidad. Obviamente, por una cuestión de tamaños, la maniobrabilidad es limitada. Cuanto más grande la versión, más se complica este rubro. En la ruta es un vehículo estable, que además cuenta con control electrónico de estabilidad. Por su porte, es más bien sensible a los vientos fuertes. Obviamente, no hay que aclararlo, no es para realizar maniobras temerarias ni para tomar curvas a altas velocidades.

La Jumper es monocabina, con capacidad para tres ocupantes. Cuenta con dos butacas; la derecha es doble. En general el espacio interior es suficiente y generoso para la función que debe cumplir. La postura de manejo es la típica de furgón: elevada y sin margen para reclinar los asientos. La butaca y el volante pueden regularse en altura y el selector de cambios está alto, emergiendo directamente del panel. El volante cuenta con comandos de audio y telefonía. El diseño del panel es correcto: no es lujoso pero tampoco sobreactúa su modestia. La capacidad de carga es su principal atributo, por supuesto. Para esto fue hecha. Cada versión tiene su propio límite. El furgón medio tiene una zona de carga de 3,1 m. de largo x 1,9 m. de ancho y 1,6 m. de altura. El total en volumen es de 10 m3 El furgón medio alto: 3,1 x 1,9 x 1,9 metros, con un volumen total de 11,5 m3. El furgón largo: 3,7 x 1,9 x 1,9 metros, con un volumen total de 13 m3. Es un esquema idéntico a la Peugeot Boxer, pero diferente al de la Fiat Ducato, que ofrece un furgón corto, en vez del intermedio de mayor altura.

El equipamiento es básico, pero no es menos de lo que normalmente se le pide a un utilitario. Cuenta con aire acondicionado, levantavidrios eléctricos, cierre centralizado de puertas y espejos externos calefaccionados de regulación eléctrica. Se extraña un sensor de estacionamiento y cámara trasera; estas funciones son claves, dado que – por su características inherentes – la Jumper no tiene visión directa hacia atrás.

El tablero es mixto: cuenta con dos cuadrantes de aguja para velocidad y cuentavueltas, además de dos relojes semicirculares más pequeños para indicar temperatura y nivel de combustible. En el centro hacia arriba, está el display digital para la información de la computadora de a bordo. No es moderno, pero cumple con su función sin mayor inconveniente. La radio tiene pantalla touch de 5’’ y navegador satelital integrado. La conectividad para audio es USB, Aux y Bluetooth.

La trilogía básica de seguridad está completa: airbags para conductor y acompañante, frenos ABS y control de estabilidad y tracción. Muy bien. Además, cuenta con un sistema de arranque en pendiente, faros antiniebla traseros y delanteros, cinturones de 3 puntos y apoyacabezas en todos los asientos.

Sin la más mínima pretensión de glamour, la Jumper viene cumpliendo con su función desde hace cuatro décadas: cargar cosas. Es por eso y poco más que puede juzgársela. Para eso te va a servir infinitamente. Para eso es irremplazable. Para cargar cosas ¿Ya se había mencionado? Mercadería, materiales de construcción, muebles, bicicletas, motos, macetas con plantas, artículos de librería. Nombrá el objeto. Además, esta última versión – si bien ya vieja – ofrece buen confort y terminación en la cabina y control de estabilidad y tracción de serie, además de cuatro versiones que se adaptan a cada necesidad de trabajo. Un clásico entre los utilitarios.