Fiat Mobi

Versiones Mobi

Mobi

Easy 1.0L

Resumen

Versión base con caja manual. Trae aire acondicionado, apertura remota del tanque, computadora de abordo y volante regulable en altura.

Resumen Mobi:

El Fiat Uno Way es un hatchback chico de bajo costo y estética aventurera. Está disponible en una única versión con motor naftero 1.3 y caja manual de 5 velocidades. Se caracteriza por su confort de marcha, maniobrabilidad, buen desempeño offroad y una interesante relación precio-producto.

La estética no es la característica más agraciada del Mobi, demostrando que se pueden recortar costos ya desde el diseño. Lo más llamativo es su trompa desproporcionada, demasiado aparatosa y agresiva para lo que es el tamaño súper compacto de la carrocería. Las ópticas, específicamente, podrían ser bastante más chicas. La parte trasera, aunque algo abrupta, parece estar mejor resuelta gracias a un panel de luneta que se ve más o menos moderno. Esta luneta, además, se abre para poder acceder al pequeño baúl. No tiene puerta trasera propiamente dicha. Siendo un low-cost quizás no se le pueda pedir mucho en términos de belleza, pero la sensación es que el VW Up!, e incluso el Renault Kwid están mejor resueltos en este aspecto.

El motor del Mobi es un pequeño naftero “Fire” de apenas 1 litro de cilindrada, 4 cilindros y 8 válvulas. Desarrolla apenas 70 CV de potencia y 92 Nm de torque. Su característica es la buena respuesta en baja, brindando agilidad a la conducción citadina. La transmisión es manual de cinco marchas y la tracción es delantera.

Con semejante motor, las prestaciones son las que son: acelera de 0 a 100 km/h en larguísimos 17 segundos y alcanza solo 148 km/h de velocidad máxima. La distancia de frenado es coherente: 42 metros para frenar de 100 a 0 km/h. Donde mejor rinde el motor es en el consumo, como es esperable en un auto pensado para ahorrar. En ciudad, el promedio es de 8,3 litros cada 100 km recorridos, mientras que en ruta solo gasta 5,4 y 7,1 litros a 100 y 130 km/h respectivamente.

Su condición de city-car se expresa muy bien en las suspensiones – un claro fuerte de Fiat – que absorben maravillosamente cualquier irregularidad del terreno y contribuyen a un adecuado confort en el andar. A esto hay que sumarle un motor ágil a bajas velocidades y un tamaño conveniente que brinda mayor libertad y margen en espacios reducidos. La ruta no es su hábitat natural: a 120, 130 km/h el motor va a los tacos, cerca de su límite de vueltas. La modesta potencia del motor limita severamente las reacciones de sobrepaso. La suavidad de las suspensiones, la angostura de la carrocería y un centro de gravedad relativamente alto le juegan también en contra. Esto no significa que no se pueda utilizar para algún viaje; si se sabe llevar más o menos bien, no se observan problemas de comportamiento. En este sentido, sale mejor parado que el Renault Kwid, que sí da cierta inseguridad en situaciones de ruta.

Ya en la butaca de conducción se observa un panel práctico que no es particularmente vistoso pero que cumple con sus (pocas) funciones. La posición de manejo puede regularse a través de la altura de la butaca (solo versión Way) y la altura del volante. La altura del techo es un punto a favor en términos de comodidad y espacio. La habitabilidad en las plazas traseras es muy limitada, como era de esperarse. Es escaso el espacio para las piernas y la cabeza, y solamente tiene dos apoyacabezas. Está pensado para que viajen niños y no adultos. El acceso al baúl es a través de la luneta de vidrio, que además no tiene manija: desde afuera, aun estando destrabada, solamente puede abrirse con las llaves.

Haciendo gala de su filosofía low-cost, los accesorios son básicos: aire acondicionado, levantavidrios eléctricos solo adelante, regulación de espejos eléctrica, computadora de a bordo, sensor de estacionamiento e indicador de cambio de marcha. La versión Way viene con todo esto de serie, mientras que la Easy ofrece muchos de estos ítems de modo optativo.

El tablero consiste en un cuadrante de velocímetro central muy grande, ocupado parcialmente por un display digital muy anticuado para la computadora de a bordo. A la izquierda hay un cuentavueltas analógico muy chico. A la derecha, no hay nada. La pantalla de la central multimedia es muy básica visualmente. No hay lugar para ningún tipo de navegador, ni mirror screen, pero el sistema de audio ofrece conectividad Bluetooth y USB para escuchar música.

El Mobi no tiene control de estabilidad, probablemente su gran talón de Aquiles. El resto de las prestaciones elementales sí están presentes: 2 airbags frontales, frenos ABS con EBD y ganchos de sujeción isofix. Espartano, pero es lo que se puede esperar de este perfil de autos.

Como opción low-cost, el target del Mobi está claramente definido: conductores sin pretensión alguna que realmente valoran la movilidad en la ciudad y cuentan con el dinero justo para comprar un 0 km. (o simplemente no quieren gastar más en un auto). Desde esa filosofía, por más irónico que suene, toda carencia se vuelve un recurso. Es un auto limitado en todos sus aspectos, desde la estética hasta las prestaciones, pasando por el confort, los accesorios y la seguridad. Todo puede criticarse. Y aun así, cada una de esas limitaciones obedecen a una consigna madre: la economía. Es un auto verdaderamente accesible, muy maniobrable y, en sí mismo, no tiene sentido pedirle mucho más. Los problemas aparecen, en todo caso, cuando se lo compara con autos como el VW Up! que, por precios apenas por encima, ofrecen algunos diferenciales y detalles superiores que suelen valer la pena.