Ford Fiesta 5P

Versiones Fiesta 5P

Fiesta 5P

SE

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Tiene aire acondicionado, levantavidrios eléctricos, velocidad crucero y control de estabilidad.

Resumen Fiesta 5P:

El Fiesta es uno de los modelos históricos de Ford. Consolidado en el segmento B desde mediados de los años 70’, este compacto de carrocería tipo hatchback va ya por su 7ma generación. En el Mercosur todavía se comercializa exclusivamente la 6ta generación, lanzada en 2012 con fabricación mexicana. En 2014 y 2018 atravesó sendos restylings. Ya oficialmente descatalogado y con una sola versión 0km todavía en stock, el Fiesta compite con el Fiat Argo, el Volkswagen Polo, el Honda Fit, el Kia Rio y el Toyota Yaris. Lo curioso es que el Fiesta tiene su competencia más punzante dentro de la propia marca: el Ka y el Ka+ parten de la misma plataforma, comparten componentes y, además de resolver mejor algunos ítems, tienen un precio más accesible. Las versiones del Fiesta eran cuatro: S Plus, SE, SE Plus y Titanium, estas tres últimas con opción de caja manual o automática. La única que todavía está disponible es la SE.

Con respecto a la estética de la carrocería y su evolución a través de los diferentes rediseños, al Fiesta le ocurre lo mismo que a otros modelos: la trompa – que define visualmente la personalidad del auto – es lo que más cambia, mientras el resto del auto se mantiene casi sin cambios. El restyling de 2018 logró una trompa muy atractiva, en línea con el resto de la gama Ford. La parrilla es más grande y las ópticas rasgadas le dan un impacto visual convincente al conjunto. El resto del auto es, en este sentido, el mismo de siempre. Ahora bien: si tenemos en cuenta que Ford ya desarrolló una 7ma generación del Fiesta para Europa, este restyling no deja de parecer un “premio consuelo” para el a veces postergado mercado del Mercosur. Además, el diseño va perdiendo vigencia de a poco, sobre todo al competir con autos de desarrollo relativamente reciente.

El motor es un 1.6 litros naftero, de 120 CV y 16v con distribución variable. Un motor más que aceptable pero no de los más modernos. En Brasil se ofrece como alternativa un 1.0 Ecoboost de 3 cilindros y 125 CV, mucho más eficiente. La caja es manual de 5 velocidades o automática powershift de 6 velocidades, con doble embrague. Una caja aceptable pero ya superada.

La velocidad máxima del Fiesta es de 182 km/h. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos. Esta agilidad, con un buen empuje a bajas revoluciones, es bienvenida en ruta para hacer sobrepasos. El consumo de combustible es eficiente, con solo 6,1 litros cada 100 km a 100 km por hora y 8 litros a 130 km/h. En ciudad el promedio es de 9 litros, indicador eficiente pero estándar para este tipo de autos de bajo porte y peso. Ayuda la capacidad del tanque de combustible, que con 51 litros puede considerarse generoso para este segmento.

La configuración del Fiesta brinda una sensación de manejo notablemente placentera, eficiente y ágil para moverse en el tránsito. Esto se nota especialmente en el muy buen agarre que tiene en curvas, gracias a una dirección eléctrica muy precisa. Es un auto que respeta la trayectoria: va por donde el conductor quiere que vaya. También ayudan las suspensiones, que transmiten simultáneamente flexibilidad y robustez, lo cual ayuda cuando se transitan calzadas en mal estado o con lomos de Burro. El comportamiento dinámico es, en síntesis, uno de los aspectos sobresalientes del Fiesta y de la marca Ford en general, algo que los conductores más exigentes agradecerán.

La posición de manejo se ve favorecida por la regulación en altura y profundidad del volante, la cual tiene un amplio recorrido. El asiento del conductor puede además ajustarse en altura, no así la butaca del acompañante que viene bastante baja de fábrica, causando que las rodillas queden por encima de la cadera. Las plazas traseras son poco espaciosas, un defecto que el Fiesta arrastra desde hace un tiempo. La priorización de un diseño más “cool” obligó a compactar la habitabilidad trasera, que no está bien adaptada al uso familiar. Curiosamente, este es un aspecto que está mejor resuelto incluso en el nuevo Ford Ka, a costa de unas líneas más rígidas, menos agradables.

Desde la versión S Plus, la más básica, el Fiesta ofrece funciones de confort relevantes como control de estabilidad y tracción, asistencia de arranque en pendiente, asistente para frenado de emergencia y levantavidrios eléctricos delanteros y traseros. Subiendo un peldaño, la versión SE - única disponible - suma control de velocidad crucero y faros antiniebla delanteros. Para mayores prestaciones incluso, el SE Plus agrega climatizador automático, cámara y sensores de estacionamiento trasero. Solo la versión Titanium, tope de gama, trae los “chiches” más adelantados: sensor de lluvia, sensor crepuscular, apertura y arranque sin llave y navegador satelital integrado. En línea con la política de Ford, el Fiesta ofrece un buen abanico de posibilidades en este sentido.

El tablero resulta algo anticuado, sobre todo por su display central monocromático que es muy chico y brinda información no del todo precisa. En cuanto al centro de entretenimiento, el Fiesta cuenta con sistema SYNC con funciones multimedia y conectividad, a través de una pantalla táctil de 6,5’’ compatible con AppleCarPlay y Android Auto.

Las prestaciones de serie son las fundamentales: ESP y control de tracción, frenos ABS con distribución de frenado y airbag frontal para el conductor y acompañante. Sin descollar en este sentido, es encomiable la política de Ford de incorporar control de estabilidad y tracción en toda la gama de todos sus modelos, algo que otras marcas harían bien en imitar en breve. Más allá de estas prestaciones, no está en los papeles del Fiesta ofrecer tecnologías de seguridad de súper avanzada. La máxima prestación se da en la versión Titanium que, además de todos los ítems mencionados, incluye 7 airbags en total (sumando laterales y de cortina).

El Ford Fiesta, con toda su historia a cuestas, supo ser referente en su segmento pero, quizás por este mismo motivo, da la impresión de que se quedó en el tiempo con respecto a sus competidores y a otros modelos de Ford, tanto en términos de diseño como de soluciones y novedades. Con cada nuevo restyling se hace más difícil contrarrestar esa sensación. Hoy está oficialmente descatalogado y solo quedan disponibles unidades de la versión SE. Habrá que esperar a que llegue la 7ma generación a nuestro país, para comprobar hasta qué punto este verdadero “caballito de batalla” logra reinventarse, en línea, por ejemplo, con los muy buenos resultados de la nueva EcoSport. Más allá de esta observación, hay que destacar las grandes mejoras de su conjunto mecánico, que sigue brindando un comportamiento dinámico casi sin parangón en su segmento, aún con un motor ya superado. Como ocurre con los modelos que apuntan a extender su vida útil, el sentido del Fiesta 6ta generación como un auto 0km pasa hoy por la competitividad de su precio. Es un modelo más accesible que otros que comparativamente se han modernizado mucho más, a cambio de un diseño agradable y algunas prestaciones más que razonables.