Nissan Versa

Versiones Versa

Versa

Sense MT

Resumen

Versión base con caja manual. Tiene aire acondicionado, llave inteligente, lavantavidrios eléctricos, botón de arranque y multimedia de 6,76'.

Versa

Sense AT

Resumen

Versión base con caja automática. Mismo equipamiento de la versión Sense manual.

Versa

Advance MT

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Suma cámara de estacionamiento y faros antiniebla delanteros.

Versa

Advance AT

Resumen

Versión intermedia con caja automática. Mismo equipamiento de la versión Advance manual.

Versa

Exclusive CVT

Resumen

Versión full con caja automátca. Incorpora de forma exclusiva climatizador automático, temperatura exterior y detalles interiores en cuero.

Resumen Versa:

El Nissan Versa es un sedán chico perteneciente al segmento B. Está basado en la misma plataforma del Nissan March – un hatchback compacto – pero tiene una carrocería mucho más larga. En algunos aspectos son similares, pero no puede decirse que el Versa sea un “March con baúl”, como ocurre con otros modelos que tienen sus versiones sedán y Hatch (Etios, Yaris, Ka, Onix, Cruze, etc.) Lanzado a la venta en Argentina en 2013, esta 2da generación de Versa atravesó un leve restyling en 2015. Está disponible en sus versiones Sense, Advance y Exclusive. Las dos primeras ofrecen transmisión manual o automática, mientras que la Exclusive solo viene con caja automática.

El Versa se ubica en un segmento intrínsecamente conservador y, en ese sentido, no desentona. El frente destaca por unas ópticas y una parrilla bastante grandes, pero tiende a ser más bien inexpresiva. No está mal, pero le falta un poco de “vibra”. El perfil es quizás lo más llamativo: se advierte cierta desproporción entre una sección delantera compacta y una parte trasera demasiado voluminosa y poco agraciada que “no pega”. Falta armonía en el conjunto. De todas maneras, es algo que depende del gusto de cada uno. En principio se trata de un diseño más bien funcional, que no busca ahondar en cuestiones de estilo ni ornamentos. Cumple como tal.

Lleva el mismo motor del March: un naftero 1.6 de 107 CV de potencia. Tiene cuatro cilindros y dieciséis válvulas. Llena todos los casilleros del motor japonés: eficiente, durable, suave, silencioso en ciudad y ruidoso en pista. La transmisión es manual de 5 velocidades o automática de 4. Todas las versiones, incluida la Sense, tienen la opción de caja automática. La tracción es delantera.

La aceleración de 0 a 100 km/h es de 12,8 segundos. Un valor modesto que no sorprende del teniendo en cuenta las prestaciones de potencia del motor. La distancia de detención para la frenada de 100 a 0 km/h es de 45 metros. Son unos 5 metros más de recorrido que el valor ideal de referencia (40 metros), y bastante más elevado que el promedio. Mal en esta. En ciudad consume en promedio 10 litros de nafta cada 100 km recorridos. En ruta, el valor desciende a unos valores muy loables: 5,5 litros a 100 km/h y 7,5 a 130. Consumos propios de un sistema motor-caja que casi nunca va muy enroscado.

Un elemento muy destacable del Versa es su dirección asistida eléctrica. Esto brinda sensaciones de manejo placenteras al maniobrar siempre con facilidad, sobre todo en la ciudad. Las suspensiones cumplen con la norma del mercado: son blandas, acolchonadas y están perfectamente calibradas para absorber los movimientos de la conducción urbana. El confort de marcha solo se ve algo impactado por unos neumáticos de perfil bajo un poco duros. En contrapartida, genera algún tipo de bamboleo en situaciones de curva a alta velocidad, o de vientos cruzados. Para estos contextos es mejor tener suspensiones un poco más firmes. No obstante, la tenida sobre el asfalto no se ve comprometida, aún sin tener control de estabilidad. Si no se lo maneja como si fuera un auto deportivo, va a desempeñarse óptimamente.

El espacio del habitáculo es probablemente el más sólido argumento de venta que tiene el Versa. El panel tiene materiales duros, no muy refinados, pero con buenos encastres. El diseño es muy poco llamativo, con formas más bien cuadradas y grises. La butaca del conductor está un poco elevada, aún en su regulación más baja. La columna del volante solo puede regularse en altura. Fuera de estas limitaciones, la posición de manejo es correcta. En las plazas traseras, ahora sí, el confort alcanza ribetes impresionantes. El espacio para las piernas es descomunal – digno de un alta gama – y el piso es absolutamente plano. La razón de ser de un sedán es el baúl: en este sentido, el Versa tampoco decepciona aún sin ser de los maleteros más grandes de su segmento.

Siguiendo la filosofía de sus primos, el March y, sobre todo, el Note, el Versa es bastante homogéneo en cuanto a sus versiones, entregando un buen piso de accesorios para la entrada de gama (Sense) y distinguiendo a las versiones superiores con pequeños detalles. En este sentido, las versiones Sense y Advance son prácticamente idénticas. Ni siquiera se diferencian en el equipo multimedia. Solo se distinguen por la cámara de estacionamiento (Advance) y características puramente visuales como cromados en las manijas de las puertas, el spoiler trasero, etc. La versión Exclusive sobresale apenas un poco más, gracias a su climatizador automático exclusivo, un indicador de temperatura exterior y detalles en cuero en las butacas y el volante. Los accesorios que se consiguen en todas las versiones son: botón de arranque y llave inteligente, levantavidrios eléctricos, cierre centralizado y computadora de a bordo. No es una paleta de funciones muy amplia tampoco: en este contexto es una buena política aplicarla a toda la gama.

El tablero es el mismo del March, con dos grandes cuadrantes de aguja para la velocidad (en kilómetros y millas) y las revoluciones, y un display central bastante reducido para el resto de los indicadores. La central multimedia es la misma para todas las versiones: pantalla táctil de 6,5’’ con Bluetooth, comando de voz, entrada AUX y USB, compatible con Android Auto y Apple Car Play.

Las funciones de seguridad – aún dentro de los estándares mínimos – no son el fuerte de este Versa. No trae control de estabilidad y solo cuenta con dos airbags. Los cinturones de seguridad son de tres puntos en todos los asientos con excepción de la versión Sense, que no lo incluye para la 5ta plaza. Los frenos son a disco en las ruedas delanteras y cuentan con las tecnologías estándar: ABS, EBD y BA. Menos que eso ya no puede aceptarse.

Dentro de una gama generalista y funcional, el principal argumento de venta del Versa es su confort interior, que en las plazas traseras alcanza niveles premium y que se complementa con un muy buen baúl. En el resto de los ítems es un auto más bien “del montón” con un diseño regular, un motor convencional y funciones de equipamiento y seguridad estándar. Incluso se da el “lujo” de no tener control de estabilidad. Autos con este perfil suelen cobrar sentido por su relativa accesibilidad y el Versa no es la excepción: está al alcance de una mayoría de compradores que solo requieren movilidad y estándares aceptables en una elección puramente racional. Con ese criterio, el Versa es uno más: eso significa que tiene con qué.