Peugeot 2008

Versiones 2008

2008

1.6 Active

Resumen

Versión base con caja manual. Incluye aire acondicionado, levantavidrios y espejos eléctricos, radio y control de estabilidad.

2008

1.6 Allure

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Suma multimedia con pantalla táctil, limitador de velocidad, cámara de retroceso y faros antiniebla delanteros.

2008

1.6 Sport THP

Resumen

Versión tope de gama deportiva con motor turbo 1.6 y caja manual. Al equipamiento de la versión Feline le suma control de estabilidad.

2008

1.6 Feline

Resumen

Versión full con caja manual. Suma climatizador, techo panorámico, sensores traseros y airbags de cortina.

2008

1.6 Feline Tiptronic

Resumen

Versión tope de gama con caja automática Tiptronic de 6 velocidades. Mantiene el equipamiento de la versión Feline manual.

Resumen 2008:

La Peugeot 2008 es una SUV chica importada de Brasil. Se combina según sus versiones Active, Allure, Feline y Sport, las dos últimas con opción manual o automática y todas con motor naftero con o sin turbo. Suele ser elegida por su adaptabilidad urbana y sus generosas variantes de gama.

De líneas suaves, redondeadas, sin rispideces, la 2008 es una de las crossovers chicas con más “onda hatchback”, en contraste con la estética más agresiva de una Kicks o una Captur, y alejada también de cuadraturas radicales como la Renegade. Más allá que su nueva parrilla ganó algo de agresividad, tiene más tintes de auto que de camioneta. Hecha esta salvedad, el diseño es armónico, muy agradable a la vista, en línea con la tradición Peugeot. Más allá de unas ópticas frontales con borde inferior irregular y una extraña “joroba” de la mitad del techo hacia atrás, casi no tiene atributos que llamen la atención. Esta belleza algo tradicional será para algunos un argumento de compra, para otros puede resultar algo insípida. La “musculosa” 2da generación – no disponible aún – anticipa un importante replanteo de esta filosofía.

Las versiones Active, Allure y Feline cuentan con un motor EC5 de 1.6 litros que desarrolla hasta 115 CV de potencia y 152 Nm de torque. La versión Sport incorpora un propulsor de igual cilindrada pero con turbocompresor. Esto le permite aumentar la potencia y el torque a 165 CV y 240 Nm respectivamente. Es un motor de alto rendimiento, con buen empuje en baja y prestaciones casi deportivas en alta. Salvo la Sport, todas las versiones tienen caja manual de 5 velocidades, aunque la Feline ofrece además una opción con caja automática de sexta. La Sport ofrece la misma caja automática, o bien una manual también de sexta. La tracción es solo delantera.

Combinado con la caja manual, el motor Turbo 1.6 es una muy buena máquina. La aceleración es tremenda y logra un 0-100 en solo 7,9 segundos. La velocidad máxima es de 210 km/h. Este motor permite ir a buena velocidad con regímenes muy moderados, lo cual beneficia los datos de consumo. En ruta, a 100 km/h, insume apenas 6,1 litros cada 100 km. A 130 km/h el valor sube a 8 litros. La frenada se produce de 100 a 0 km/h en 41 metros, cerca del estándar aceptado. En la ciudad el promedio es de 10,9 litros. Un valor razonable pero no especialmente destacable. El motor sin turbo, previsiblemente, tiene una performance más mundana: aceleración 0-100 en 10,2 segundos y velocidad máxima de 190 km/h. Los consumos son relativamente similares al turbo.

Las suspensiones son blandas, mullidas; están orientadas a lograr confort de marcha y absorción de las asperezas del suelo en la circulación normal de todos los días, donde también brilla la muy buena dirección. Esta condición – como suele ocurrir – va en detrimento de la estabilidad en conducción de ruta, sobre todo en la versión Turbo donde los albedríos del motor sobrepasan la capacidad de las suspensiones, generando temblores e inclinaciones del centro de gravedad. Es en esta instancia donde el control de estabilidad vela por la seguridad. En las versiones sin turbo, con desempeños más mundanos, esta contradicción chasis-motor no es tan pronunciada. Se viaja con total confianza.

Adentro, el diseño es correcto: destaca la pantalla multimedia que, por su tamaño, sobresale bastante del panel. En las versiones Feline y la Sport automática hay techo panorámico vidriado. Las butacas son cómodas y pueden regularse en altura. El volante tiene doble regulación, aunque a algunos les puede quedar un poco bajo aún en su posición más alta. Las plazas traseras son algo reducidas, tanto para el acceso como en el espacio disponible para cabeza y piernas. La quinta plaza es algo estrecha y el piso no es plano. Un ítem donde el 2008 queda algo en deuda, sobre todo tratándose de un auto familiar. El baúl tiene capacidad estándar: sirve para la mayoría de los usos que se le puedan llegar a dar.

Entre las funciones que vienen de serie para el 2008, se cuentan levantavidrios eléctricos delanteros y traseros, retrovisores externos con regulación eléctrica, cierre centralizado con comando a distancia y computadora de a bordo. Accesorios un tanto más sofisticados se encuentran solo en las versiones superiores: climatizador bi-zona, sensores de lluvia y crepuscular, limitador y regulador de velocidad y cámara de retroceso.

El tablero está ubicado a bastante altura con respecto al estándar, como para alinearse con la línea de visión del conductor. Es ancho y tiene dos lindos cuadrantes analógicos para cuentavueltas y velocímetro; hay espacio para indicadores de temperatura y combustible a cada costado. El display central digital, que también indica la velocidad, ya luce demasiado arcaico. Salvo la pantalla táctil de 7’’ y la función Mirror Screen – que no están disponibles en la versión base Active – el resto de las funciones multimedia son de serie. Esto incluye radio, conectividad USB y Bluetooth y comandos de audio en el volante. A la interfase le vendría bien una renovación. Se nota que es un modelo que nos llega un poco tarde.

Empezamos mal: el control de estabilidad solo está disponible en las versiones Sport. Se supone que es el motor turbo el que va a poner más a prueba la estabilidad. Está ok, pero ya casi “no da” un auto sin ESP, tenga el motor que tenga. El resto, mejor. Los airbags de serie son cuatro (frontales y laterales), mientras que de la versión Feline en adelante se suman los dos de cortina. Frenos ABS, cinturones de 3 puntos, faro antiniebla trasero y fijaciones ISOFIX son otras de las funciones de serie. Nada demasiado sofisticado.

Dentro de un segmento donde, por ejemplo, la EcoSport y la Duster ya ofrecen versiones AWD, la Peugeot 2008 es más bien un auto regular de ciudad con una discreta estética aventurera. En este sentido comparte más el espíritu de un Stepway, que el de una SUV con cierto pedigree. En contraprestación, el excelente motor turbo 1.6 de la versión Sport lleva la performance de este 2008 a niveles cuasi-deportivos con el que la mayoría de sus rivales no se atreverían siquiera a soñar. Una de cal y una de arena: no va tanto para el lado del offroad, pero te puede dar un buen picante pistero, si así lo deseás. La versión sin turbo, ahora sí, es casi un hatchback común y corriente, cumplidor y agradable pero con algunas clamorosas contras: un alto consumo relativo en ciudad, poco espacio interior y falta de ESP.