Renault KWID

Versiones KWID

KWID

Zen 1.0L

Resumen

Versión base con caja manual. Trae aire acondicionado, apertura interna del baúl, cierre centralizado y levantavidrios eléctricos delanteros.

KWID

Intens 1.0L

Resumen

Versión intermedia con caja manual. Suma computadora de abordo, apagado progresivo de luces internas y faros antiniebla.

KWID

Iconic 1.0L

Resumen

Versión full con caja manual. Suma cámara trasera, apertura electrónica del baúl y espejos eléctricos.

KWID

Outsider 1.0L

Resumen

Versión full "aventurera" equivalente a la Iconic, distinguida con detalles estéticos en espejos y llantas entre otros ítems.

Resumen KWID:

El Renault Kiwd es un citycar económico, disponible en sus versiones Zen, Intens, Iconic y Outsider, todas con motor naftero y caja manual. Su principal atractivo reside en su precio accesible y en su desempeño urbano, donde es un auto ágil, maniobrable y eficiente, aunque podría ofrecer mayor seguridad.

Más allá de su carrocería compacta, casi “de juguete”, el Kwid está estilizado a la manera de un SUV. Esta fórmula exitosa en nuestro mercado – y por ende tan repetida – se expresa en un despeje relativamente alto, una trompa bien elevada y detalles estéticos típicos como reborde negro en los guardabarros. Es un diseño que no se caracteriza por su elegancia ni mucho menos, pero sí se puede decir que es simpático. Los toques pseudo-SUV seguramente serán del agrado de más de un comprador. No se le puede pedir otra cosa a este tipo de vehículos.

El motor para toda la gama es un ínfimo 1.0 de 3 cilindros y 66 CV. Su baja potencia lo convierte en un propulsor casi inadecuado para salir a la ruta, pero ofrece la suficiente agilidad para conducir tranquilamente en un entorno urbano. El conjunto se completa con una caja manual de 5 marchas y tracción delantera.

Las prestaciones son las esperables para el motor menos potente del mercado: la aceleración de 0 a 100 km/h lleva 13 segundos, mientras que la velocidad máxima es de 155 km/h. Números bajos, pero aceptables para un vehículo de esta naturaleza. Los rendimientos en cuanto al consumo de nafta, en cambio, traen solo buenas noticias. El consumo en ciudad es de apenas 7,8 litros cada 100 km, mientras que en ruta a 100 km/h solamente necesita 4,8 litros para recorrer esa misma distancia.

En cuanto a las sensaciones de manejo, puede destacarse su correcta performance urbana: un motorcito cumplidor – con respuesta decente en bajas revoluciones – y un alto despeje de la trompa garantizan una conducción por calles y avenidas sin sobresaltos, más allá de un tren de rodaje que puede traquetear un poco. Por su tamaño, el Kwid es muy maniobrable y se puede estacionar con facilidad. Gracias a su muy bajo peso, se desempeña relativamente bien en tierra o arena. Por el contrario, sus dimensiones compactas y la altura de la carrocería le otorgan un centro de gravedad elevado, atentando contra la estabilidad. La falta de ESP (control de estabilidad) en toda la gama, sumada a la calidad low-cost de neumáticos, frenos y suspensiones, agregan sal a la herida. En ruta, la potencia del motor es limitada para sobrepasos y no es recomendable llevarlo a mucho más de 100 km/h, por los riesgos de estabilidad referidos. Conclusión: no es un auto para andar a altas velocidades, con mucho viento, ni haciendo giros exigidos.

La buena distancia entre ejes contribuye a generar un espacio interior relativamente generoso para un auto de este tamaño. Esto sorprende especialmente en las plazas traseras. El diseño del panel, sin contar con los mejores materiales, está bien logrado. Más allá del carácter low-cost del Kwid, la presentación general no da sensación de “auto barato”. El punto más flojo está en la posición de manejo, con una butaca muy alta que no se puede regular (dificultando la visión delantera para los conductores de mayor estatura). Para colmo, la dirección tampoco es ajustable.

Por ser un auto de bajo costo, nadie se va a hacer un picnic de accesorios. Aún así, viene con algunas pequeñas alegrías, tales como computadora de a bordo (solo versiones Intens y Iconic), cámara de retroceso trasera, regulación eléctrica de espejos (solo Iconic) y levantavidrios eléctricos en toda la gama. Más allá, las bondades listadas en el catálogo oficial incluyen guantera, espejo de cortesía en el parasol del acompañante y luces interiores de encendido automático, entre otras obviedades.

El tablero incluye velocímetro, cuentavueltas y una pantalla digital donde puede observarse el nivel de nafta. Las dos versiones superiores incluyen pantalla táctil de 7’’ con Media Evolution. La versión Zen solo tiene una radio común y corriente.

Si bien las funciones de seguridad no son una maravilla, hay que reconocerle algunos méritos, tales como la presencia de airbags laterales (además de los delanteros). Los frenos son ABS (ya un estándar, obligatorio en nuestro mercado) y tiene anclajes isofix.

En principio, no le podemos exigir mucho al Kwid. Más allá de un diseño logrado, su principal argumento pasa por la economía y el ahorro. Tiene un valor de compra accesible y un muy bajo consumo de nafta; está diseñado casi exclusivamente para moverse por la ciudad con un confort aceptable. Si estás dispuesto a comprar un 0km a un precio económico, en el caso del Kwid habrá que relajar al máximo las expectativas en cuanto a motor, comportamiento dinámico y tecnología. Más allá de que todo termine justificándose en el precio, cabe la pregunta de si no deberíamos – como compradores y pensando en nuestra seguridad – elevar un poquito el piso de lo que ofrece nuestro mercado en términos de low-cost.