Ford f-150-raptor 2021

Versiones Ford F-150 Raptor

F-150 Raptor Raptor 2.0

Resumen

Versión con motor V6 bi-turbo de 456 CV, caja automática y 4x4. Equipamiento full. Cuenta con bloqueo de diferencial y control de estabilidad.

La carrocería es rectilínea, llana, simple, funcional. Poné el sinónimo que gustes. Salvo algunas suaves redondeces cromadas en la parrilla, la F-150 no otorga grandes placeres a la vista humana. Claro está, no le interesa tampoco en lo más mínimo. No es por ahí. Si no estás acostumbrado a la serie F de Ford, a las grandes “chatas” norteamericanas - el público argentino ciertamente no lo está - te van a sorprender las tremendas dimensiones de la F-150. Todo parece desproporcionado: el largo, la altura, la parrilla, los faros, la caja de carga, las puertas y los espejos que parecen televisores. A su lado, la Ranger parece un Ford Ka. Está hecha para intimidar a más de uno. En Estados Unidos, estas dimensiones son sólo el comienzo: hay más grandes.
El motor es un Coyote V8 naftero a la vieja usanza: un motor atmosférico, veterano, confiable, irrompible, sin mayores alardes de tecnología y periféricos. Levanta 400 cv de potencia y 542 nm de torque. Una bestia enjaulada que anhela libertad. La transmisión es automática secuencial de 10 velocidades, con bastante versatilidad en uso. Cuenta con modo manual y un limitador para fijar una marcha máxima (por ejemplo, en trepadas difíciles se pueden utilizar solo la 1ra y 2da marcha). El combo de tracción 4x4 incluye reductora y bloqueo de diferencial trasero.
A pesar de las grandes dimensiones de la camioneta, la carrocería liviana de aluminio y el potente V8 colaboran a la hora de acelerar. Las reacciones son soberbias, especialmente en la subida de 60 a 120 km/h, que resulta casi vertiginosa y, además de pura alegría, brinda mucha seguridad en los sobrepasos en ruta. La velocidad máxima está limitada a los 175 km/h, a la cual se puede llegar a solo 2300 vueltas. El consumo de combustible es, lógicamente, bastante alto. Con un manejo suave y prudente, se pueden gastar 9 litros de nafta cada 100 km a 100 km/h y 11 litros a 130 km/h. En ciudad, parte de los 15 litros cada 100 km. Si te gusta la conducción con emociones y exigencias fuertes, la cosa se va a poner indudablemente más picante, con visitas frecuentes a la estación de servicio a pesar de su gran tanque de 135 litros.
La F-150 es, más allá de su tamaño, una camioneta de andar confortable que no está específicamente configurada como vehículo de trabajo ni deportivo. En ciudad, el elevado despeje y la suave suspensión logran un efecto “hover”: casi que vamos levitando sobre lomos de burro, cunetas y empedrados. En este contexto el tamaño del vehículo y el alto consumo son obstáculos a tener en cuenta. En la ruta lo ideal es ir a velocidades lógicas, disfrutando el confort interior y el paisaje. Ante un manejo más exigente y nervioso, la tosquedad de la carrocería y la suavidad de las suspensiones se empiezan a notar y mucho, sobre todo en curvas pronunciadas donde la inercia puede generar más de una incomodidad. No es ágil en las maniobras de esquive. Para esos trotes está la Raptor. Es en la conducción offroad donde la F-150 brilla con luz propia. Un chasis indestructible, un motor brutal, una buena configuración de caja y una mecánica 4x4 purasangre te llevarán por cualquier camino de tierra o barro sin dramas ni preguntas existenciales. La suspensiones, suaves en ciudad, de pronto se adaptan y comunican al cuerpo todo lo que va pasando en el suelo. Material de leyendas.
Otro gran atractivo de la F-150: el interior parece un vestíbulo VIP. Butacas anchísimas, espacios inverosímiles y portaobjetos de todas las formas y tamaños confieren una experiencia de movilidad inigualable. A esto hay que sumarle el enorme techo panorámico que permite a los viajeros disfrutar del sol y las constelaciones. Las butacas delanteras están climatizadas y cuentan con ajuste eléctrico, ajuste lumbar y memoria de posiciones. El volante es multifunción, puede calefaccionarse y tiene doble regulación (altura y profundidad) eléctrica y con memorias. Las butacas traseras están calefaccionadas. Las terminaciones y encastres interiores, sin llegar a un “nivel alemán”, superan todo lo conocido en las “chatas” medium-size. Es prácticamente otro universo conceptual. La caja es gigantesca, permite cargar hasta 943 kg. y cuenta con escalera ¡con barandas! para acceder.
Más allá de su aparatosidad, la F-150 es un vehículo de lujo, especialmente en esta variante Lariat. Por eso trae varios “chiches” de equipamiento de alta gama. Entre ellos, valen la pena mencionar la apertura de puertas y arranque sin llave, climatizador automático bi-zona, control de velocidad crucero, encendido remoto del motor, pedales ajustables con memoria (!), apertura remota del portón de caja de carga, sensor de lluvia y sensores de estacionamiento traseros.
El tablero es muy completo, con mucha información que puede abrumar pero que por lo general se lee con claridad. Cuenta con los dos relojes de velocidad y cuentavueltas de rigor, además de cuatro indicadores digitales extra que miden presión de aceite, temperatura del motor, temperatura de la transmisión y nivel de combustible. La pantalla central de 8’’ nuclea casi 100 funciones y el volante tiene comandos para casi todo. La multimedia consta de una pantalla de 8’’ con sistema Sync3 compatible con Android Auto y Google Car Play. El sonido es Bang&Olufsen premium, con 10 parlantes y subwoofer. Cuenta también con navegador satelital integrado.
Lo esperable para un vehículo de esta gama: las funciones de seguridad son muy completas, casi abrumadoras. Cuenta con 10 airbags en total, además de control de estabilidad, control de tracción, monitoreo de presión de neumáticos, asistente en pendientes y frenos ABS. Además, incluye el paquete Co-Pilot360 de Ford, con el software que brinda control automático de luces altas (para no encandilar), información de punto ciego, alerta de tráfico cruzado, mantenimiento de carril, asistente pre-colisión con detección de peatones y cámara trasera. Le falta crucero adaptativo y estacionamiento automático (¿qué software podría estacionar esta chata?)
Para gran parte del público la F-150 puede ser una extravagancia que, además, no es barata. Obviamente, no apunta a la mayoría de los usos habituales y urbanos. El sentido de su compra pasa por una verdad innegable: ofrece una experiencia de manejo offroad y habitabilidad que no tiene punto de comparación con casi ningún otro tipo de vehículo. Es “otra galaxia” en términos de sensaciones que un auto puede ofrecer, una que la mayoría de los usuarios prácticamente desconoce. Las versatilidad de carga también es un punto a favor, más allá de no ser estrictamente un vehículo de trabajo. Es por eso que para quienes suelen desplazarse en zonas agrestes y abiertas, o para quienes les gusta viajar en familia con altos niveles de confort sin preocupaciones al elegir qué camino tomar, la F-150 puede ser una opción de compra totalmente racional e indiscutible, más allá del precio final.